domingo, 8 de enero de 2012
miércoles, 7 de diciembre de 2011
El "celo" y los celos
Como era de esperarse la llegada de Leela despertó celos y sobre todo en Akira.
Akira era la pequeña de la casa, la mimada y ahora alguien llegó a "ocupar su lugar".
Ella tiene complejo de hija única, es la típica perrita que debería vivir con una vieja sola para que le cumplan todos sus caprichos y ser la única que reciba mimos, en otras palabras ser la reina de la casa.
No tolera que le hagamos mimos a Leela, cuando eso sucede ella se va para abajo de la cama y empieza a gruñir como loca psiquiatrica, como gremlin diabólico.
Esa cosita tan dulce de pronto pasa a ser un ser endemoniado que balbucea unos gruñidos tan extraños como en las películas cuando la persona poseída habla en un idioma antiguo desconocido.
Pobre Aki, está bastante estresada con la situación pero se pasa de rosca y dramatiza todo. Cuando salimos con las tres si Leela la agita para jugar y la mordisquea pega unos gritos histéricos mezclados con gruñidos (entre víctima y mala) que hace que te den ganas de patearla hasta la luna.
Leela por suerte no entiende mucho la forma de actuar de Akira, la mira torciendo la cabeza y no sigue la pelea porque ella es super inocente y no tiene intenciones negativas, solo quiere jugar.
Otra cosa que hace Akira que me enferma es que cuando estamos en la calle y la tocas apenas con el pie para moverla o al más mínimo roce pega unos gritos y llantos cómo si le hubieras dado una paralítica! Entonces la gente va por la calle y te mira como que estás castigando a la pobre perrita indefensa, pero si es todo teatro! Ella solo quiere victimizarse.
Yo tengo la teoría de que además de los celos, Akira es la más afectada por vivir en un apartamento porque así como la ven es la más salvaje y la que más espacio precisa. Ama estar al aire libre y acá no tiene el pasto verde para correr libremente ni puede jugar a cazar pájaros, con esas cosas ella se distrae y no está tan insoportable y propensa al stress.
Por lo general la medida que tomamos es llamarla, incluirla en los mimos y si aún así sigue con sus gruñidos la ponemos en penitencia sola en un cuarto pero ella igual sigue gruñendo sola.
Ahora está en celo y eso intensifica todo, su stress, su exageración y su victimización.
Pero este comportamiento de Akira llegó a su punto cumbre cuando estando atada en penitencia justamente por portarse horrible, Leela se le acercó y Akira la atacó con una furia tal que nos sorprendió demasiado. Fue como si en ese ataque hubiera expulsado todos sus celos acumulados en este tiempo. La empezó a morder y no la soltaba, a todo esto Leela solo lloraba y no se defendía. Aunque Leela ya está más grande que Akira e incluso tiene mucha más fuerza como para hacerle daño, es muy cachorra y creo que no entendía la agresión así que no atinó a nada.
Pobre Leela, terminó con la oreja rota con un agujerito de lado a lado que ya cicatrizó gracias al sulfatiazol en polvo que es una sustancia magnifica que hace que todas las heridas sequen y cierren rápido.
Luego de este episodio de violencia descontrolada por parte de una Akira endemoniada e irreconocible, solo atinamos a ignorarla por completo por unos días. Ella venía a nosotros en actitud de perdón, pero no era suficiente, se había descontrolado.
Es muy probable que el hecho de estar en celo haya determinado la furia en el ataque, pero no es motivo para justificarlo, no quiero que mis perras se peleen así, pues tienen que aprender a convivir!
Sasha y Akira ya se han agarrado, al principio las separabamos pero ya no, aunque sea un momento feo hay que dejar que ellas lo solucionen y todo quede en armonía, porque tampoco es que se den a matarse.
Todo este tema nos recuerda Akira está más que pronta para ser castrada y creo que voy a aprovechar mi próxima licencia para ocuparme de eso.
Publicado por Aurora en 10:11 0 comentarios
Etiquetas: Akira, celos, convivencia canina, el celo en las perras, peleas entre perras
sábado, 2 de julio de 2011
jueves, 30 de junio de 2011
La convivencia
Si hay algo por lo que Akira siempre se caracterizó es por ser una perra buena onda, la paz del hogar. Siempre se llevó re bien con Sasha (más allá de algún roce por comida lógico y normal), siempre fue tranquila y obediente en contraste con Sasha. Lamentablemente esta imágen de perra perfecta a empezado a desmejorar en estos últimos tiempos donde Akira está insoportable.
Si, la dulce perrita hermosa es ahora una especie de gremlin paranoico.
Su comportamiento cambió mucho, ahora vive paranoiqueada con Sasha, se mete abajo de la cama o en lugares que no la alcanzamos y gruñe y ladra constantemente. No a nosotros, el problema es con Sasha.
Es como si la convivencia y el ser la perra beta la tuviera saturada.
No sé como es cuando están solas, yo creo que en esos momentos Sasha comanda y Akira se frustra, entonces cuando estamos nosotros ella le hace frente y Sasha responde, ya no lo deja pasar como al principio que la ignoraba, y cada tanto tenemos que separarlas porque se pelean feo.
Odio que se peleen, se arma como un gran revoltijo de perros y es dificil separarlas y controlar la situacion.
Es como cuando en los dibujitos hay una pelea y solo se ve un garabato en movimiento del cual sale algún puño.
Me pone histérica vivir ese momento de tensión, me deja con la adrenalina al tope cuando de un momento a otro hay pelea.
Mi teoría es que hay algunos factores que determinan este cambio en el comportamiento de Akira:
1- Vivimos en un apartamento. No tienen un espacio para correr, no es como vivir en una casa que les abris la puerta y salen al jardín. En invierno es complicado porque no las sacamos más que a hacer sus necesidades y sus cuerpos y sus mentes necesitan descargar toda esa energía contenida. Akira está canalizando mal.
Yo recuerdo lo felices que eran en verano corriendo por las praderas y paseando con nosotros, en ese entonces ellas no se peleaban así.
2- La convivencia tiene sus cositas. Si Diego y yo nos peleamos por qué ellas no? Se nota que no se están bancando mucho, se ven las caras todo el día y deben estar un poco hartas sumado a la falta de desgaste de energía es una combinacion fatal.
Yo creo que con unas salidas a correr Akira se mejora pero por el momento la situación es insostenible. No solo gruñe como un gremlin poseído sino que cuando la ponés en penitencia putea y sigue ladrando y gruñendo con tonos paranoicos o sea que la penitencia, los gritos e incluso las palmadas no funcionan porque sigue molestando al punto de que te interrumpe una conversación.
Antes se ponía histérica y posesiva cuando estaba en celo, lo cual es comprensible, pero este comportamiento se ha vuelto normal en ella sin estar en celo.
Tambien está la posibilidad de que esté poseída por un espíritu canino demoníaco y que haya que exorcizarla... Queremos a la Aki de antes!
Publicado por Aurora en 7:37 0 comentarios
Etiquetas: Akira, convivencia, mal comportamiento
lunes, 10 de enero de 2011
Akira y el sapo
Durante nuestra estadía en Shangrilá cuidando a Menta (la perra de mi madre mientras ella vacacionaba) Akira conoció a los sapos.
Akira es super cazadora y cualquier bicho que sea más pequeño que ella capta su atención e intenta atraparlo (pájaros, moscas, arañas y desde ahora sapos).
Fue así que una noche mientras yo lavaba los platos Diego me relataba la situación: Akira perseguía a un sapo y quería atraparlo.
En los segundos que nos tomó darnos cuenta de que el sapo podía tirarle su veneno y dejarla ciega según dice la leyenda, Akira ya estaba entrando en la casa con la boca llena de espuma blanca.
Urgentemente le lavamos la boca con agua abundante y despues a chorros con la manguera. Akira estaba re asustada, super agitada y hacía un ruido muy fuerte que comprobaba que le costaba respirar.
Como seguía haciendo ese ruido tuve que llamar a la veterinaria para consultar si el veneno de sapo era muy tóxico y como proceder, pues no teníamos idea.
Nos indicaron lavarle tambien con jabon y si seguía muy mal volver a llamar para que la vean.
Por suerte al rato se le fue pasando y pudo volver a respirar con normalidad haciendo ese sonido cada vez con menos frecuencia.
Confieso que me asusté bastante con el maldito sapo y creí que después de eso no iba a molestar más sapos.
Estaba equivocada porque al día siguiente repetimos la experiencia pero en menor medida.
No tenía idea que los sapos fueran tan venenosos y por lo que estuve investigando dependiendo de la toxicidad pueden llegar a matar un perro o un gato de un paro cardíaco o provocarles shocks y un montón de cosas horribles que los que tenemos bichitos a cargo tenemos que evitar, asi que cuiden a sus mascotas y esten atentos a los sapos!
Publicado por Aurora en 9:06 0 comentarios
Etiquetas: Akira, intoxicaión, maldito sapo, veneno
miércoles, 24 de noviembre de 2010
ropero: mueble donde se guarda la ropa y/o perros
En esta foto podemos apreciar este par de seres caninos cuya imaginación para encontrar lugares de la casa donde meterse no tiene límite.
No las pusimos nosotros ahí, fueron captadas en esta foto luego de que descubrimos su nueva fechoría.
Publicado por Aurora en 17:54 3 comentarios
la perra marina
Akira adora la playa le encanta bañarse y morder las olas, goza más que nadie.
Creo que en otra vida habrá sido una foca o un pez.
Publicado por Aurora en 17:39 0 comentarios
jueves, 24 de junio de 2010
Buena sí, boluda no.
Los que conocemos a Aki sabemos que es un ser 100% amor y paz que evade todo hecho violento. En casa, cuando yo me enojo y pego un grito ella inmediatamente marcha a paso ligero hacia abajo de algún mueble como diciendo, "nos vemoo" y se las toma.
Esta perra explota de bondad y me atrevo a decir que es alguna especie de angel justamente por eso, porque no tiene maldad alguna, es como de un alma muy pura.
Tal es su inocencia que cuando salimos a pasear y van sin correa, yo temo.
No es que sea una madre sobreprotectora, lo que me da miedito es que ella mete el hocico en cuanta reja encuentra aunque del otro lado haya fieras indomables del triple de su tamaño y mi temor es que un día le rompan el hocico.
Siempre que ve un perro, Akira se quiere hacer amiga y se acerca sin importarle si es grande, chico, macho, hembra, sarnoso o cheto. No tiene ningún prejuicio, es tan buena onda que ella siempre se acerca moviendo la cola en son de paz. Sin ir más lejos el otro día se acercó a saludar al doberman con collar de pinchos que trabaja como security del supermercado! está regalada. Igual creo que esa buena onda es percibida por los otros perros y siempre reaccionan bien.
Sasha en cambio si ve un perro desconocido lo mira torcido y si puede le ladra como diciendo "arrancá de acá". Es la antítesis.
Bueno, el relato viene porque un día en uno de esos paseos Akira tuvo el primer encuentro violento de su vida. Porsupuesto que ella no lo provocó, fue un perro histérico que vive a la vuelta que la tomo por sorpresa y la atacó creo que por el simple hecho de pasar por su vereda.
Si me hubieran preguntado como reaccionaría Akira en una pelea callejera hubiera respondido que se meaba del miedo, pero para nuestra sorpresa no fue así en absoluto!
Akira inmediatamente reaccionó a la agresión del perro histérico y se defendió muy bien mordisqueando al agresor sin piedad hasta que su padre tuvo que intervenir, porque tampoco era cuestión de que corra sangre.
Atónitos, sacamos la conclusión de que esto se debe al entrenamiento que conlleva el vivir con Sasha (aka Rambo), que es del doble de su tamaño y a la que nunca le tuvo miedo. Es más cuando se pelean, Akira no se achica ni un poquito y le mordisquea los cachetes hasta que las separamos. Obviamente Akira se tiene esa fé porque Sasha se deja y es incapaz de lastimarla, pero nunca imaginé que reaccionaría así en la calle y con otro perro.
Increíble, la perra es inocente pero no boluda.
Punto para Aki!
Publicado por Aurora en 10:27 0 comentarios
Etiquetas: Akira, street fighter




